Colección 1: “Dejarse llevar”. Le invitó a volar con las manos, le enseñó a soñar con los pies, y aprendió a vivir con la piel

31.01.2013 00:00
  • “Dejarse llevar”. Le invitó a volar con las manos, le enseñó a soñar con los pies, y aprendió a vivir con la piel.
  • Cada tarde enredaba los dedos entre sus cabellos para demostrarle que hasta lo más complicado que había entre los dos, lo enamoraba.
  • “Las ganas”. En un segundo y desde la distancia aceleraban calendarios, inventaban trenes, movían ciudades y siempre se encontraban.
  • Todo se lo decía entre susurros; celosa su boca de lo que se iba, locos y enamorados sus oídos de lo que llegaba.
  • “Aprender a confiar”. Todavía no se conocían y ya decían, viajaban y construían a ciegas. Y aunque con tropiezos, nunca se caían.
  • “Arriesgar-ganar”. No era el tren que esperaba y estaba llegando 1hora antes. Sola y sin equipaje decidió subir. Al entrar encontró sus maletas.
  • La luna entre sus dedos, las estrellas en sus ojos y el sol en su boca. Todo lo puso a su alcance para conquistarla de día y de noche.
  • Para que no tuviera miedo inventó una canción para sus dudas y un cuento para sus pesadillas. Cantaba, leía, sonreía y sus monstruos morían.
  • En sus últimas esperas decidió imaginar que se levantaba, comenzaba de nuevo y que no lo hacía sola. Al despertar unas manos la acompañaban.
  • Cada mañana cogía su mano y le enseñaba que la tierra era redonda para recordarle que todo debía volver, incluso ella.
  • “Aprendiéndonos”. Dejé de soñar con alas cuando vendí las sillas a las que necesitaba subirme para sentirme más grande. Te aprendí, te reconocí.
  • Le vendió tardes sin reloj, sueños sin despertador, trenes sin vuelta, barcos sin papel, castillos sin aire. Y así la conquistó.
  • -Me ahogo en un mar de dudas-. Y tanto la quería que se hizo a la mar para recogerlas todas, una a una. Y el amor la salvó.
  • “Un viaje para dos”. Él le dijo: Te llevaré al fin del mundo. Ella respondió: Sin ir más lejos, te quiero a ti.
  • Él no podía evitar echarle de menos. Ella siempre se sentía de más. Entre el más y el menos ya todo daba igual.
  • “Sentirse llenos”. Juntos dormían con la boca abierta para no desaprovecharse ni siquiera durante las horas de sueño.
  • Para no tener que echarle de menos decidió volverse loco por ella y que cada segundo del día supiese a dos.
  •  “De las dudas infinitas”. A capa y espada había luchado siempre hasta que lo conoció. Entonces, perdió la capa y ganó la pared.
  • “Amor con-sentido”. Loco con su voz, ciego con su olor. Cuando la besó, perdió el sentido. Todo era cuestión de tacto.
  •  En sus días raros construyó una escalera junto al borde del vaso para que pudiera tener dos opciones. Pronto olvidó lo que era ahogarse.
  • “Perderte”. Te encontré, te conocí, te quise y te tuve que olvidar. Todo, en el último “adiós”.
  •  Tuvo un sueño. Se enamoró. Soñó que podía. La amó cada día. Soñó que sería. A su lado la tendría.
  •  Tras los monstruos se fue la noche, y tras ella se hizo la luz. Un nuevo día, un nuevo cuento. El final de éste, lo escogía ella.
  • Al despertar lo miró a los ojos y le dijo: Llevo toda la vida soñando contigo. Él respondió: Entonces despierta, nos ha tocado vivirnos.
  • Imaginaba las mañanas, pintaba las tardes y soñaba las noches. Cuando la conoció dejó de inventar. Por fin todo era real.
  • Él le dio espinas sin rosas, sombras sin luces, noches sin luna. Ella se hizo con las rosas, las luces y la luna, y le dio cita en el olvido.
  • Del “Callar para siempre” al “Te quiero” sólo hay una ruptura. Pero él nunca rompió el silencio.
  •  Por fin lo tenía todo; la decisión tomada, los planes por venir, los años que olvidar. Pero le seguía faltando el aire.
  • Cada día la amaba impulsivamente para asegurarse de que ella nunca era la segunda opción a nada.
  •  Era tarde para volver y pronto para llegar. Decidieron comenzar por un ahora definitivo y a tiempo.
  •  Le encantaba quedarse en blanco para ella. Para que nadie, excepto ella, pintase en su vida.
  •  -Yo primero huyo y luego vuelvo-. –Entonces, mientras te alejes te olvidaré, y cuando vuelvas, estaré preparada para quererte.
  • Por las noches me suelo prometer que dejar de pensarte será coser y cantar, pero a la mañana siguiente ya he perdido el hilo.
  • Segura de que un día volvería a buscarle, cada tarde lo esperaba en las nubes. Mientras tanto, él se andaba por las ramas.
  • Ella respondió: De todas tus razones para no quererme, ¿cuál es la q más te asusta; q te haga feliz o q esto pueda salir muy bien?
  • “Nadie te va a querer como yo”- Y aquel loco decía la verdad. Enamorado de su propia imaginación, nadie excepto él la querría.
  • “Ya no te quiero”- Y bajo el “ya” más palabras, y tal vez días, incluso años. Había escondida una historia pero él sólo dijo “ya”.
  •  Acostumbraba a despertarse a media noche para ver de cerca y con los ojos abiertos a la mujer de sus sueños.
  • Caminaban siempre de la mano por si en uno de los pasos, uno de los dos se abría camino, que pudieran irse juntos.
  • Prometió que la esperaría durante el resto de su vida hasta que volviera. Desconocía que ella también se había hecho la misma promesa.
  •  -La vida está llena de segundas oportunidades. Sólo hay que subirse en ellas.- Pensaba cada mañana mientras vendía billetes de tren.
  • Envejecieron dividiéndolo todo entre dos, incluso los años. Y así vivían. La mitad de viejos. El doble de jóvenes.
  • -Dicen que estamos locos… -¿Qué importa? Nunca lo entenderían.
  • Subía a trenes con destino a ninguna parte para no interceder entre él y su futuro. Mientras, ella continuaba esperándolo en casa.
  • -¿Por qué tengo que saber sumar?- -Porque en la vida hay que ir siempre a más y eso debes aprenderlo desde pequeño- Y sumaba. Y vivía.
  •  Había empezado a quererla sin pausas, sin borrones, despacito y con buena letra, pero entonces ellas pasó página.