Colección II: "Démonos un tiempo": ( )

31.01.2013 19:55
  • “Démonos un tiempo”: ( )
  • “Una decisión difícil”: .
  • Visitó al quiero con las ganas del puedo y se fue a buscarlo.
  • Como no podía ser protagonista de sus días decidió meterse en su vida y ser al menos un personaje. El guión le superó y tuvo que marcharse
  • En un intento de hacer atípico lo típico, luchó, cayó, se levantó, tropezó, insistió y venció
  • Juntos eran tan aburridos que las palabras se convirtieron en bostezos. Por la noche era cuando más hablaban.
  • Aquel hombre la absorbía por completo. Cuando quiso abandonarlo sólo tuvo que decírselo a sí misma.
  • Se caía con estilo, se levanta con gracia y en sus ratos libres se reía del miedo. Cuando Triunfo la vio se enamoró de ella.
  • En cada concierto sobre el escenario gritaba su historia y entra la ovación del público solo una sonrisa cómplice era la protagonista.
  • Pensaba tanto y actuaba tan poco que cuando tuvo que decidirse se lo pensó dos veces y se quedó solo.
  • Mientras en el Laberinto Teseo jugaba con el ovillo de Ariadna el Minotauro seguía cumpliendo sus funciones.
  • Él era como un libro abierto pero ella siempre se empeñó en leerlo entre líneas.
  • Detrás del viento un hombre soñaba que le echaba un pulso al tiempo y ganaba.
  • Todo era puro teatro. Un día él se quedó en blanco y ella perdió los papeles. Sin guion, se acabó la función.
  • Tenía cinco castillos en el aire cuando ella llegó con cinco escaleras.
  • Entre el “me quiero” y el “no repito” poco a poco iba creciendo.
  • Él sin palabras y ella con ganas de soltarlo todo, cuando se vieron encontraron el equilibrio.
  • Cuando el ruido del silencio comenzaba a ser más ensordecedor, apareció él vestido de vencedor con una canción para dos.
  • Él un cantamañanas y ella todo oídos, la vida se les convirtió en un musical con guion improvisado.
  • Un día su mundo se vistió del revés. Las sonrisas ya no se pedían y los sueños ya no se soñaban. Todo estaba a su alcance, incluso ella.
  • Juntos se bebían la vida y se comían el mundo. Así aprendieron a sentirse siempre llenos.
  • Esperar a volver a verle le ayudó a encontrar un nuevo modo de medir el tiempo: las ganas.
  • Por primera vez jugar tenía sentido: no había trampas, siempre quedaban ganas de más y sólo se podía ganar.
  • Entre la espera, el reencuentro y el momento, la vida se les convirtió en una aventura.
  • Con las opiniones de los demás, con las suyas un velero. Cada mañana los ponía a competir y sólo él alcanzaba la meta.
  • Le daba tanto miedo soñar que un día decidió convertirle todos sus sueños en realidad para que pudiera vivirlos despierta uno a uno.