Historia, recuerdos, sentimientos

Pregón de Fiestas de Alfaro 2016

por Luis Alegre Galilea

Sra. Alcaldesa
Sres. Consejeros del Gobierno de la Rioja
Sres. miembros de la Comisión de Festejos
Sr Director y Componentes de la Banda Municipal
Sras. Y Sres. Amigas y amigos todos de Alfaro
 
Cuando la Sra. Alcaldesa, tuvo de forma personal y muy cordial, la deferencia de ofrecerme el honroso encargo de ser el pregonero de nuestras fiestas patronales 2016, he de confesar sin rubor alguno que sentí un pellizco dentro de mí y una gran emoción. En un instante fui consciente de que mi convivencia entre vosotros durante tantos años y supongo que mi trayectoria personal y mi trabajo durante ese tiempo recibían el premio más maravilloso que alguien puede ansiar, el reconocimiento y la confianza de una ciudad, Alfaro, en la que aun no habiendo nacido en ella, tan profundamente quiero y en la que me encuentro orgullosamente arraigado.
 
Así que mi reconocimiento y gratitud a todos vosotros alfareños porque con vuestra asistencia avaláis mi presencia en este acto.
 
Dicen que la gratitud es olvidadiza y permanece poco tiempo en nuestro corazón. Yo os aseguro que esta noche está dejando una huella imborrable en el mío.
 
Como os decía, tras la propuesta de la alcaldesa mi aceptación fue inmediata, pero a la vez me percaté de la responsabilidad contraída por varios motivos.
  • En primer lugar, porque para mí, es el discurso más difícil y comprometido de cuantos me ha tocado pronunciar a lo largo de todos estos años, y creedme que han sido muchos, pero es que éste no está sometido a juicio u opinión de terceros desconocidos sino de mis amigos, paisanos y convecinos.
  • En segundo lugar, porque este acto, junto al lanzamiento del cohete y la fiesta de septiembre de Nuestra Virgen del Burgo, es el símbolo más querido de nuestras fiestas patronales en honor de San Roque y San Ezequiel.
  • Y en tercer lugar, porque ya sabéis lo que dice el refrán. "Nadie es profeta en su tierra". Así que espero que sólo vuestra benevolencia me haga salir airoso del trance.

La vida de los pueblos como la vida de los hombres, encierra siempre una esperanza. Esperanzas éstas de diversas índoles, dependiendo del acontecimiento que se espere o esté por venir. En este caso, “puesto ya el pie en el estribo”, que diría Cervantes, de estas inminentes fiestas patronales, la esperanza se hace patente y se manifiesta en la alegría con la que se espera la fiesta. Es decir, la esperanza son las fiestas.

 
Y las fiestas, nuestras fiestas, son tantas cosas… la fiesta lo es todo y lo invade todo.
 
La fiesta es… banda de música, peñas, charangas, sol de justicia, tarde de toros, risa de niños, mirada de abuela complaciente, saludos, vinos compartidos, primeros amores, muñecas de tómbola, desfile de carrozas, autoridades, fuegos artificiales, reinas, noches de agosto en la plaza, verbenas, despedidas etc. Para mí todas las celebraciones, todas las fiestas tienen unas razones que las justifican, la HISTORIA, los RECUERDOS y los SENTIMIENTOS.
 
HISTORIA
Por lo que respecta a la historia, he de decir que solamente cuando sabemos o conocemos la forma de vivir de un pueblo concreto, de unos hombres y mujeres con nombres y apellidos, en un entorno determinado de calles, rincones, esquinas, caminos, parajes y paisajes, podemos tener una idea más o menos profunda de la entraña de ese pueblo.
 
Es la pequeña historia “la historia menuda” que diría Azorín, la que se escribe día a día y que debe ser estudiada con el mismo rigor que la “gran historia” o “historia con mayúsculas”.
 
Esa “gran historia” de la muy Noble y Leal Ciudad de Alfaro ya ha sido escrita y muy bien por cierto, por Joaquín Martínez Díez y con la que nos ilustró de la Ibera Ilurcis, de la Gracurris Romana de las eras de San Martín, pasando por Alfonso VII, que entre otras prebendas, nos concede el título de Noble y Alfonso VIII y Alfonso X El Sabio y Enrique IV que nos declara Leal, hasta llegar a Felipe IV que nos hace Ciudad.
 
Y si de patrimonio hablamos, ahí están San Miguel, el Burgo, la Abadía y el Palacio Remírez etc y esto por no hablar de personajes y familias ilustres como los Hurtado de Mendoza, López de Montenegro, Echagüe, Ezequiel Moreno, Manuel Orovio, Pérez de Araciel etc.
 
Pero junto a esa “gran historia” que acabo de bocetar, es esa otra “historia menuda”, llena de costumbres, fiestas, tradiciones religiosas y paganas, sucesos ocurridos en el día a día, la que constituye las raíces vivas y reales de los pueblos, donde TODOS, en mayor o menor medida fueron protagonistas y que, nos encontremos donde nos encontremos y sea cual fuere nuestra trayectoria de vida siempre nos acompañará, porque forma parte de nosotros mismos. Y es precisamente la nobleza, la generosidad, la lealtad, la fidelidad de los alfareños, la que han hecho posible a lo largo de generaciones, la gran historia de la muy Noble y Leal Ciudad de Alfaro.
 
Por eso, rescatar la memoria es un ejercicio muy saludable para mantener vivo el espíritu de los pueblos y es norma de buena enseñanza para todos, para explicarnos el cómo y el porqué de los acontecimientos ocurridos pero ¡ojo! no para revivirlos sino para que una vez, reconocidos, nos sirvan para tomar posición y abordar el futuro con decisión y determinación, ya que las evocaciones nostálgicas además de infructuosas son inútiles y conducen al pesimismo.
 
RECUERDOS
 
En esta segunda parte del pregón quisiera hacer un viaje con vosotros por el túnel del tiempo y sobrevolar lo que han sido estos cuarenta y ocho años desde que nos conocimos. No se trata de un viaje exhaustivo, que resultaría aburrido y agotador, pero si marcar, algunos momentos y situaciones que incidieron en mi vida y en la que vosotros estuvisteis también ahí.
 
Año 1964: Ciudad de Burgos-Cuartel de Sanidad. Me encuentro realizando como voluntario el servicio militar y allí conozco a dos alfareños, Rufino Pérez San Servando y mi buen amigo, Isidro Ordoyo “el santano”. Yo con la carrera recién terminada y con diecinueve primaveras, me decían: ”que Dios nos libre de que un día puedas aparecer por nuestro pueblo de maestro”. Yo la verdad, por aquel entonces y con tan pocos años, era un tanto “lanzado” (yo creo que la edad lo requería).
 
Pero cosas de la vida, en Octubre de 1968 y con 23 años, me nombran maestro propietario provisional en el Colegio José Elorza de Alfaro. El alcalde Bustamante y Don Benedicto López de Larrainzar, Director, me dan la posesión de la plaza. Compañeros de aquel entonces, Alfredo y Pura, David e Ignacia, Anastasio, Juan Carnero, Hilaria etc.
 
Me aposento en la Fonda Moderna. Lugar donde recibí acogida y cariño por parte de Vicente, Mari Fe, Teodoro… Allí también coincido con otro soltero y desde entonces amigo Manolo Rivero.
 
Fuera del trabajo algunas meriendas con Jose Antonio Bea, José Miranda y Ricardo Martínez con fin de fiesta en la jabonería con Jesús García Galdámez entonando alguna jota.
 
Un año más tarde, en el curso 69/70: Por disposiciones legales que ahora no vienen al caso, se me ofrece la propiedad definitiva de una plaza en el Colegio de Patronato La Salle, hasta entonces escuela privada.
 
Aquí se empieza a gestar mi trayectoria docente. Los hermanos Ignacio Segurola y José Beguiristáin eran los únicos hermanos que en ese momento estaban en el colegio, y al que nos sumamos Paco, Jesús, Luis, su hermano y yo.
 
Se me asigna un aula unitaria con chicos 11-12-13 y 14 años. Año imborrable en mi memoria. Allí están los alumnos de mi primera promoción Segura, Carbonell, los Fauste, Bermejo, Casas, León, López, Lerín, Bayo, Usarralde, Toledo, Martínez, Urmeneta, etc.
 
El fútbol ocupaba casi toda actividad extraescolar. Ellos con 14 años y yo con 24. Entrenábamos en las eras de la cooperativa, por donde yo vivo ahora aproximadamente. Jugábamos los sábados por la mañana en la parte trasera del colegio también con equipos de Castejón. Por las tardes en la catequesis del padre Florencio hacíamos torneos de fútbol. Con posterioridad se iniciaron los juegos deportivos escolares.
 
Fuera del horario escolar y con algunos amigos, Jorge Moreno Izal, Luis Carlos Valdecantos y otros más, solíamos salir a fiestas de los pueblos cercanos y menos cercanos, Soria, Cintruénigo, Corella, Tudela, Rincón.
 
Y como alternativa, teníamos los cines del Cervantes y el de Muro, donde distraíamos las noches con bastante frecuencia.
 
Recuerdo también aquellos “amistosos” por decir algo, pero inolvidables, partidos de fútbol en el campo de la Florida entre el Alfaro y el Logroñés.
 
Y así llegamos al curso 70/71 y siguientes.
 
Me caso en Autol el 5 de Agosto de 1970, día de la Virgen Blanca, con mi novia Blanca. Ayer cumplimos el 46º aniversario. Tras buscar piso, por dos o tres sitios, me ubico en la Plaza de España, ahí justo, en el edificio de Ibercaja y actual sede de la emisora Cope en Alfaro. Algunos de los alumnos antes mencionados, me ayudaron y no poco a subir los muebles y enseres de la Plaza al piso. Y es ahí donde nacen mis hijos, Blanca en el 71 y Óscar en el 74. Los ocho años que permanecí en ese piso, me sirvieron para consolidar una buena amistad con mis vecinos Luis Varona y Maria Dolores Malumbres y con posterioridad con Daniel Tamayo y Rosa.
 
Son años magníficos llenos de buenos recuerdos con los más de 600 alumnos, con sus respectivas familias, los que desfilaron a lo largo de esos 19 años por el colegio pero también por mi vida. Pues no solamente el maestro deja su huella en el alumno, sino que también éste deja la suya en el profesor.
 
A lo largo de estos años, no sabéis la alegría que me ha producido encontrarlos en las más diversas ocupaciones que ofrece la sociedad. Unos, abriéndose hueco en el mundo del deporte, otros en la Universidad, otros en la política, otros en el sacerdocio, otros en la empresa, en la agricultura o en los medios de comunicación y otros como simples ciudadanos trabajadores que cada día cumplen con su deber y que ejercen como padres responsables y con los que suelo coincidir en estas fechas festivas en las barracas, ellos montando a sus hijos en los caballitos y yo a mis nietos.
 
Mucha dedicación, mucho trabajo, muchas clases particulares de adultos. Recuerdo con gran cariño a Maria Asún Varea, Joaquín Lozano, Luis López etc, etc y sobretodo mucha ilusión y alegría.
 
Las salidas de los jueves a los sifones, a la piscina de los Hermanos, al estajado, a los sotos del Ebro, a la Plana el Jueves de Lardero, festivales de Navidad en el colegio, donde padres, profesores y alumnos lo pasábamos a lo grande. Excursiones de fin de curso a Madrid, Barcelona, etc... parajes y paisajes, desde entonces, incorporados a mi vida. 
 
En fin, todo esto y mucho más completan las vivencias de estos veinte años. Me emociona y no sabéis cuánto evocar aquellos tiempos. Como canta “Diego El Cigala” en el disco “Lágrimas Negras”: “Imborrables momentos que siempre guarda el corazón”.
 
Los Hermanos de La Salle siguen sucediéndose, hermano Jose Ramón, hermano Darío, hermano Angel, Ignacio Gomez, Benigno, Martin, Sixto, José Mari. Con la apertura del parvulario (ahora educación infantil) se incorporan Manoli y Andresa.
 
Importante, por esa época, la creación del Club Juvenil La Salle en el que el Hno. Darío fue el impulsor y dinamizador de una intensa actividad cultural, con centenares de chicos y chicas que hallaron en el Club, lugar de encuentro, de diversión y formación.
 
Mi vida social fuera del colegio la recuerdo con especial cariño. Hacíamos ranchos y excursiones con bastante asiduidad una serie de matrimonios. José Luis Lozano, Andrés Olloqui,  José Bolele, Eduardo Caballer, etc...
 
Otros domingos tras la misa de una, pasábamos de los pinchos del Prisci a los mejillones picantes del Carrillo con parada en el Casino. En otras ocasiones, los destinos estaban en el Avenida, en el Cervera, el Felipe II, en el Paquillo, en el Aster, en el Cortijo o en el bar de la señora María. También recuerdo, las compras con mi mujer en la tienda de Mercedes “la mona”, las “chavarri”, la carnicería de Galo, las mantecosas de “la palomara”, la leche diaria en la vaquería del Gil.
 
En 1978, dejo el piso alquilado de Ibercaja y compro uno en Tambarría y con posterioridad, mi actual vivenda en la Molineta.
Vecinos nuevos, relaciones nuevas y otras experiencias. Años intensos de trabajo y de ir sacando adelante a la familia. Familia que no hubiera salido adelante sin la ayuda y el sacrificio de mi mujer, que a lo largo de los años tuvo que suplir mis continuas ausencias, tensiones y viajes con el temple y aguante que sólo las madres tenéis y que esta noche quiero agradecérselo a ella.
Pero es aquí en Tambarría donde van a tener lugar una serie de hechos que al final desembocarían en el cese paulatino, cinco años después, de mi actividad docente.
 
En primer lugar, se abre la escuela de Conservería Vegetal y Capacitación Agraria y complemento mi tarea docente, en el colegio, con una clase de historia en dicho centro. Inolvidable el trabajo con aquellos alumnos mayores Santiago Fraile, Díaz Aldagalán, Eugenia Ramón etc... e impagable el trabajo de su director y amigo Julián Muñoz que con su dedicación y buen hacer, consiguió que dicha escuela adquiriera notoriedad y prestigio a nivel nacional.
 
En paralelo, el Presidente de la Audiencia Provincial Don Marino Iracheta, me nombra Juez de Distrito Sustituto. Momentos difíciles pero a la vez interesantes porque me permitieron acercarme y aterrizar en un mundo tan desconocido para mí. Juicios, actos de conciliación, fiscales, abogados, procuradores, sentencias, embargos, desahucios, juntas electorales etc.
 
También por esa época, años 80/81, entro a formar parte del Consejo de Administración de Caja Rioja, puesto que me permite en su momento, conseguir para nuestra ciudad el Parque Infantil de Tráfico de la Molineta y posteriormente una ambulancia para Cruz Roja.
 
Y aquí merece la pena hacer un alto. A lo largo de los cinco años que ocupé la Presidencia de la Cruz Roja y con la ayuda inestimable de mis compañeros de Junta, Luis Guillorme, Andrés de la Torre, Andrés Olloqui, Carlos Melero, Mazo, César Mateos, Jose Miguel Moreno, Fernando Sanz, Jesús Echau, abordamos la construcción del nuevo edificio con un proyecto de Angel García y la empresa constructora Falcosa. A su inauguración asistió el Presidente Mundial de Cruz Roja, Don Enrique de la Mata Gorostizaga. Con el edificio recién estrenado, incrementamos notablemente el número de socios, ampliamos los servicios a Grávalos, Aldea Nueva de Ebro y Rincón de Soto. Todo ello, gracias a los voluntarios, que una vez más, antes y ahora, con su generosidad y sacrificio son siempre los artífices de las tantas cosas buenas que realiza la Institución.
 
El tiempo pasa y llegamos a 1983. Sigo compaginando mis tareas docentes y tras dejar todos los puestos anteriores, me vinculo a la vida política, formando parte de las candidaturas municipal y autonómica en esas elecciones de 1983.
 
Tanto como concejal como diputado autonómico, la experiencia fue altamente positiva. Bajo la presidencia de Antonio Rodríguez Basulto en la Alcaldía, mis compañeros, Manuel Martínez, Jesús Ruiz Marín, Samuel Calvo, Lourdes Castillo, y Manuel Antón, aprendimos a hacer política y más allá de las discusiones propias y lógicas acerca de la solución de problemas concretos, fuimos, juntamente con nuestros adversarios políticos, Bayo, Florencio, Mario, Julián, Mari Carmen y..., ejemplo de convivencia y de normalidad democrática.
 
¡Qué tiempos! Mis veintitrés años desde la llegada a Alfaro, se habían convertido en treinta y ocho.
 
Seguí compatibilizando el colegio con mi puesto de concejal y diputado autonómico, aprendiendo a marchas forzadas cosas que eran nuevas y desconocidas para mí, y tratar de salir indemne de la refriega política que unas veces se libra con los de casa y otras con los adversarios. Una persona de esta época muy cercana a mí, amigo y compañero en momentos claves en mi vida política fue Orencio Cuartero.
 
Y así llegamos a 1987. Se acaba mi vida docente. Fueron 19 años inolvidables. Pero esta noche no quiero cerrar este capítulo del pregón como maestro, sin hacer referencia a algo que llevo profundamente grabado en mi corazon y que nunca he olvidado.
Son los alumnos que tuve y que por diversas circunstancias nos dejaron y ya no están entre nosotros. Ni un solo día, he dejado de rezar por ellos. Ricardo Pascual (Richard), Luis García, Andrés Olloqui, Félix Alvarez, Vidal Castillo, Candi Diez, Alvaro Cuartero, Jesús Fraile, Emilio Heras, Antonio García, José Luis Fernández, José Manuel García, Modesto Pardo y Santiago Malumbres.
 
Yo sé que esta noche tan especial nos están viendo y esbozando una sonrisa, nos guiñan un ojo y nos dicen que disfrutemos de la fiesta, que ahora son ellos quienes cuidan de nosotros.
 
Abro ahora el último capítulo, y a grandes rasgos, os relato a modo de telegrama, los momentos más relevantes de mi paso por la política a lo largo de esos 24 años, porque lo más importante, ya os lo he contado.
 
En los años 1987/1988 bajo la presidencia de Joaquín Espert, ocupé las Consejerías de Obras Públicas y de Presidencia y Administraciones Públicas.
 
En 1989, con motivo de las Elecciones Generales, accedí al Congreso de los Diputados. Allí me integro como Vicepresidente de la Comisión de Educación del Congreso con otro alfareño, Camilo Valdecantos, periodista del País que por aquel entonces cubría la información Parlamentaria. Comparto con él sesiones, confidencias, cafés, y le mantengo informado del día a día de nuestro pueblo.
 
En 1993, nuevas Elecciones Generales sigo como diputado y con los mismos cometidos. Viajo a Madrid 3 días por semana pero sigo viviendo en Alfaro.
 
En el ámbito personal esos años me sirvieron para consolidar una gran amistad con la cuadrilla de matrimonios con la que, a día de hoy, compartimos todas las celebraciones, fiestas, carnavales, paellas, bodas de los hijos, bautizos de los nietos... Manolo Rivero, Miguel Angel Castillo, César Mateos, Gabriel Madroñero, Antonio Blázquez, Jesús Bayo, Jesús Martínez, Toño Palacios, Rafa, Orencio, Antonio Pérez.
 
Con motivo de las Elecciones Autonómicas de 1995 renuncio a mi escaño en el Congreso para hacerme cargo de la Consejería de Educación, Cultura y Deporte, puesto que ocupo a lo largo de 16 años, es decir hasta el 2011, fecha de mi jubilación. Mi puesto de trabajo, el trabajo de mi hija, por aquel entonces, en Logroño y los estudios de mi hijo en la Universidad de La Rioja, me obligan a trasladar mi residencia a Logroño.
 
SENTIMIENTOS
 
En estos 16 años he tratado de colaborar y hacer todo lo mejor posible las cosas, en las que nuestro pueblo con sus Ayuntamientos al frente, han pensado que eran necesarias. No se trata de sacar pecho, pero las relaciones con los Alcaldes Julián, Clemente, Mirem y Tomás, han sido siempre francas y muy cordiales -y si no que lo digan ellos-, porque por encima de colores políticos ellos y yo, únicamente hemos buscamos lo mejor para Alfaro:
  • Convenios para dejar San Miguel como ahora lo contemplamos, que por cierto, ahora se cumplen 40 años de su declaración como monumento nacional, con la colaboración y el empuje de los amigos de San Miguel, con su presidente Juan Antonio Twose al frente.
  • La rehabilitación y reforma del Palacio de la Abadía, como nuevo Ayuntamiento.
  • Los polideportivos
  • El nuevo colegio de Infantil
  • Campo de hierba artificial, y otras obras, en la Molineta.
  • Conversión de la Antigua Cárcel en albergue de juventud.
  • Colaboración directa con la Consejería de Turismo y la Fundación Caja Rioja, en la puesta en marcha de las exposiciones La Rioja Tierra Abierta, y entre las que tan excelente sabor nos dejó, la realizada en nuestra ciudad.
Pero todo esto no es nada en comparación con la deuda de gratitud impagable que tengo con todos vosotros, con Alfaro. El pueblo que me acogió hace 48 años y que me ha permitido desarrollarme como persona, como profesional, como padre de familia y que me ha brindado siempre amistad y cariño.
 
No vivo aquí, aunque aquí tengo la casa, entre otras cosas porque mi condición de abuelo que cuida nietos como muchos de vosotros, me lo impide.
 
No obstante, sigo disfrutando algún domingo de los ranchos que montamos en la casilla de Carlos Melero, con Rafa Alvarez, Carlos Vallejo y Angel García con las respectivas “donas”.
 
Como veis nombres..., apellidos..., situaciones, sentimientos y emociones que os pertenecen a todos vosotros, pero que un día lejano en el tiempo, pero cercano en el corazón, quisisteis compartirlos conmigo y con mi familia.
 
Pero habréis notado que a estas alturas de la vida, no prima la presencia física en este o aquel lugar sobre los sentimientos, sino donde uno tiene depositados sus recuerdos, sus vivencias y su corazón. Y ese siempre está aquí, con vosotros, en Alfaro.
 
Y llegado a este punto, creo sinceramente que mucho mejor que yo a través de estos folios, nuestro poeta local Restifer, resumió en una breve y bella composición poética aparecida en el programa de fiestas de 1970 y que yo, hago mía esta noche, cuales son los encantos, atractivos, valores y virtudes de que goza nuestra ciudad.

Y decía así:
“Tierras con el don divino,
que el honrado campesino
trabaja con mil amores;
Viendo el prodigio en sus flores,
sus frutas, su pan, su vino.
Este es mi Alfaro querido,
que en su Historia fue temido,
y nadie nubló sus brillos.
Torres, Palacios, Castillos,
Blasones de su apellido.
Cantémosle con descaro,
a su cielo bello y claro,
aire en fragantes aromas,
si es que a La Rioja te asomas,
da una vuelta por Alfaro.
Si de Madrid se va al cielo,
desde mi Alfaro, en un vuelo.
Y hasta a veces se me antoja,
(porque Dios así lo quiso)
si estuvo aquí el Paraíso,
en este rincón de La Rioja.”.
 
¡Vivan San Roque y San Ezequiel!
¡Viva Alfaro!
¡Viva La Rioja!