Fiestas de Alfaro: Pregón 2013, por Juan Manuel Martínez Rosell

Queridos alfareños y alfareñas.
Muy buenas noches. Al empezar, la primera palabra que me viene es GRACIAS porque estáis aquí en el inicio de las Fiestas. Sra. Alcaldesa, esto es precioso, pero me da mucho respeto.

Muchas veces hemos visto el juego óptico que nos muestra una galaxia, el planeta Tierra, el continente Europa, la nación España, la Autonomía La Rioja… y la ciudad de Alfaro en 2013.

Al llegar a este punto, el espacio y el tiempo juegan y se disponen a que sus gentes recuerden, vivan y proyecten sus vidas y sus experiencias en un ir y venir a lo largo de 100 años. Es el Centenario desde 1913 a 2013. Centenario de permanencia de los Hermanos de La Salle aquí, en Alfaro. Vinieron aquí y no a Logroño, Calahorra, Arnedo… es que Alfaro ya debía tener su encanto hace 100 años, ya debía ser noble, leal, magnífica, histórica ciudad, avanzadilla de La Rioja en tierra navarra y casi aragonesa.

Yo  voy a ser la peonza, la trompa que llamábamos en nuestros juegos, que va a girar en un círculo alrededor de la mitad del siglo pasado. En la palma de la mano girará esta trompa, cogiéndola entre los dedos y haciendo que gire, y descubrir la vida de Alfaro, sus costumbres, sus gentes… y si me dejáis, con el impulso del cordel de la memoria que  lanza la trompa, ver juntos sus vueltas, giros, espacios… hechos por muchos de nosotros.

Como sabéis soy Hermano de La Salle y viví aquí hasta los 13 años. Mi mundo ha sido la escuela, los colegios, los jóvenes, ellos y ellas, y cuantas actividades van unidas a la escuela: cultura, ocio, educación, religiosidad…

El Alfaro que yo recuerdo de niño es entrañable, mágico, eran años en que vivíamos y crecíamos en la familia, en la escuela y en la calle. ¡Qué tres mundos más entrañables: familia, escuela y la calle!

A través de la escuela, ¡qué paseos! unidos al buen comportamiento de toda la clase, y nos llevaban al Estajao,  a Padillares donde vi por primera vez arrozales, al campo de aviación, y la imaginación se echaba a volar; a los Sifones del Canal cuando se vaciaba…y cogíamos cucharetas y nos parecía una pesca valiosa como si fueran anguilas del Ebro… y más tarde aparecían en la basura.

Los jueves, con la vacación por la tarde, subíamos a la Plana, al Castillo, a la Cruz. Algunos días con guerra por calles, por cuadrillas, silbando las piedras. ¿Queríamos revivir la Edad Media con las peleas junto al Castillo? Al día siguiente nos veíamos con algún parche blanco.

¿Balones para jugar al fútbol en la calle? Hasta la matanza del cerdo nos lo proporcionaba con la vejiga. Y si no, el juego del boli, los pitones, que para hacer los guash no hacía falta romper el asfalto.

En verano, ¡ni piscinas ni monitores! El Pozo del Abuelo, Larrión, La Estrella, detrás del Hotel actual, en el río Mayor.

¿Jugar al fútbol? y admirar a nuestros futbolistas del Campo La Florida. Unos con entrada infantil, otros dando la mano al adulto conocido y los más ágiles saltando la tapia, teníamos que animar a Julián Castillo a quien veo por la calle y sigue siendo mi ídolo; José el Caleco, Fernando Bonafuente, José Ignacio Latorre, Vidal, Benito. Más tarde Pedro el Petolo, Antonio Gurría, Jesús el Pijín, Carlos Revilla… la mayor parte siguen hoy  tan chavales vestidos con camiseta blanca y pantalón negro.

Después del fútbol local, íbamos al Bar Deportivo, junto al Cervantes de hoy, a enterarnos de la Liga Nacional; y mientras se producían los resultados… a hacernos expertos con el futbolín. No teníamos las maquinitas de hoy.

Para los fogones de casa, a finales de otoño, algunos días se subía a Yerga a cortar y recoger carrasca, que en gruesas samantas se colocaban en las teinadas del corral.

Si había que echar una mano en el campo, podíamos compaginar escuela y faenas. ¡Qué listos y multiusos éramos los chavales y chavalas de entonces! Pintorescas aparecían las fachadas con pimientos ensartados; los mayores usaban la guadaña y los hocetes con la zoqueta; los peques recogíamos la mies para hacer fajos; después los fascales y tras el acarreo las fajinas en la era esperando la trilla.

Los ranchos del verano a la sombra del árbol grande en esos días de siega…: ¡mmmm!, ¡qué buenos! Como hoy, sin hacer ascos a los caracoles y cangrejos recién cogidos. (Veo que se os está haciendo la boca agua).  El agua fresca del rallo, la gaseosa de dos sobres cuando llegabas a casa… ¡bendito hielo de la Margarita!  Fresca estaba también el agua de la Fuente junto a la Plaza de Toros. Mientras, al lado estaban las mujeres, santas abuelas, madres y hermanas, tirando de jabón Lagarto y azulete.

Porque ¡mira! que dábamos trabajo a las madres en la colada. Al salir de clase de nuestro colegio, las costeras que había donde está ahora el Centro FITNESS ALFARO de la calle Cervantes, eran nuestra pista de patinaje: la arcilla de la costera, la meadilla necesaria y ¡allá voy! Lo malo era que el pantalón salía con un buen emplaste de barro que no disimulaba nuestro deporte.

Entre juegos y días normales también teníamos escuela. Yo empecé con la Hermana Margarita de las Carmelitas. Estaban con las chicas la Hna. Petra, la Hna. Marina… Grandes mujeres. Nuestro Marino Urtubia supo de sus vidas mucho tiempo hasta su fallecimiento. Justo agradecimiento.

Y los críos de 4 a 5 años éramos una colmena gritona. Aprender a leer y escribir con afición y pizarrín, que después los Hermanos o las Nacionales continuaban con la tarea, ya con plumillas de tinta china que a veces los chapones caían del cuaderno a la ropa. En invierno las botellas de agua caliente eran la calefacción práctica y colaboraban para la ausencia de sabañones.

Antes de los 6 años, muchos niños íbamos al colegio La Salle (que no somos Maristas; quizá viene el que nos llamen así, porque en Logroño sí que están; pero en Alfaro somos La Salle. Aunque muchos mayores nos llaman maristas).  Este año 2013 celebramos los 100 años. Hasta 64 chavalillos estamos en alguna foto con el H. Rafael, jovencito de 20 años, y fallecido hace 3. Se estrenó con nosotros y adoraba Alfaro y sus alumnos. Ahí empecé a tener el gusanillo de la escuela, eso que llaman vocación.

Al echar la memoria atrás con los que vivimos esos años, recordamos cómo jugaban a pala en el frontón del colegio el H. Faustino y Rafael. ¡qué disfrute verlos jugar!. A los alumnos nos daban la ocasión de hacerles las cosas más difíciles; 3 ó 4 con cada uno de ellos, echándoles la pelota a los rincones con dejadillas o engañándoles al sobaquillo.

Se faltaba a clase en épocas de recolección los que ayudábamos en el campo: vendimia, remolacha, siega… No se hacía tuna fácilmente. Íbamos muy contentos a la escuela, y algunos la tuvieron que dejar para ir a trabajar muy niños. No existían entonces los Derechos Humanos de los Niños, tan a raja tabla como ahora.

¿De qué nos acordamos los chicos de entonces en el Colegio? El nivel alto de matemáticas, álgebra, geometría, caligrafía, dibujo artístico y lineal… Además de una esmerada altura de educación y religiosidad completando lo que se recibía  de los padres.  Buenos profesionales de la Banca, Comercio, Oficinas se repartieron por todo el pueblo. Nuestro arquitecto Ángel García Galdámez, y los ingenieros  Fernando y Antonio Martínez Balmaseda son también un claro ejemplo.

Los domingos bajábamos en fila al Burgo para asistir a la Misa. Contentos estaban los curas D. Manuel Izal, D. José Yagüe, D. Leonardo, D. Defín con las misas cantadas gregorianas y polifónicas. En Navidad, el tono alegre lo poníamos con instrumentos sencillos: panderetas, gallos de agua, triángulos, castañuelas, e incluso canutos  de caña con agujero y papel de fumar.

Las comedias y coros colegiales del fin de curso eran de concurso y periódico: Bilbainadas y aires populares con la letra acoplada a Alfaro y La Rioja por el H. Faustino, músico y organista.

Los joteros Manolo Antón y Luis Malumbres forjaron ahí su estilo y sus gargantas.

Surgieron caminos de vocación religiosa: los sacerdotes Francisco Martínez, el Campanero, Pedro Manuel Fernández Navajas, José Luis y Melchor Fernández, los Cantines, ya fallecidos. Rufino y Roque Grández, Capuchinos, los dominicos Carlos Bernal y Santiago Fernández.

Los sacerdotes cercanos a nosotros Antonio García Calvo y José Manuel Calvo Bea. Anteriormente, el jesuita José María Heredero, hoy misionero en la India, a quien han visitado hace unos días un grupo de la Parroquia, llevándole ayuda.

Entre los Hermanos de La Salle, nos abrieron camino los Hermanos Jesús y Trinidad Eguizábal, familiares del Sr. Marcelino, el famoso Montini, Pablo VI, del bar La Polar. Estos dos Hermanos fueron de los primeros alumnos del colegio en 1913. Más tarde, el Hno. Ángel Fuertes Beguería, y más tarde mi hermano José Antonio y yo mismo.

¿Y las fiestas de San Roque? Ya mostrábamos maneras con la Peña “Los Alegres”, Angelillo, Juan Cruz Quemada, Julián Ovejas… queríamos imitar a la Peña Los Taurinos, los Guerristas, el Sapo… tan fundamentales en la música y bailes de Fiestas.

Como para hacer boca, jugábamos a toros y toreros en el corral de Epi Lapeña de la calle Esperanza. Ahí surgieron buenos aficionados: José Aznar  (Michel), José Ignacio Martínez (el Paquillo) y Julián Jiménez Velilla formaban la terna de espadas. El toro que repetía siempre porque no le mataban era Enrique Romanos. El gran Andrés Aznar, alma del toreo en Alfaro hacía de promotor y casi de empresario. Una “corrida” benéfica se montó en el mismo corral con Manolas y todo y las perrillas que se recogieron fueron al Amor Misericordioso.

En aquellos años no había corridas a pesar de que en 1948 torearon los diestros Luis Miguel Dominguín, su hermano Pepe y Manolo González. Fueron años de novilladas con Andrés Aznar, el Paquillo, Antonio Palacios, Diego Puerta… Y en los encierros sobresalía el Trini. Hoy se lo recuerdo y añora su buena correa al saltar los maderos.

También tengo grabado con susto y miedo la ocasión en que se escaparon en el encierro unas vacas por el Instituto, cayeron a un estanque que estaba junto al actual Polaris, y lo que tuve que correr y soplar al ver las astas tan cerca, cuando salieron del estanque. Mis hermanos que lo veían desde un balcón (los muy prudentes y cobardicas) decían que habían visto con asombro que las vacas hablaban y se decían unas a otras: ¡A por éste, a por éste, que huele a cura!

Las carrozas de fiestas con ser tan llamativas el día 14 por la tarde,  no tenían nada que ver con las organizadas por mozos y mozas (muchos estáis aquí), el día de San Pedro, 29 de junio, al bajar y subir del Ebro con las galeras engalanadas con ramas de árbol. Ratos y espacios para Jotas, la amistad, los noviazgos… Hacia el año 1965 aparece la PISCINA de los Hermanos que ofrece sus servicios en lugar del Ebro peligroso y los pozos del Río Mayor.  Pasarán varios años hasta que se abra la Piscina Municipal.

Más tarde, también el Club Juvenil La Salle enriqueció la participación de carrozas de fiestas. Con el H. Darío, chicos y chicas, entre ellas nuestra alcaldesa Yoli Preciado participaban del ambiente general. Aja-Salpi, como Asociación, cogió el relevo del movimiento juvenil con rondallas, campamentos, deporte, disfraces, juegos de salón.

Y ya que ha salido el nombre de nuestra alcaldesa, mi amiga y admirada persona, fue ella la que me propuso ensalzar a nuestro Alfaro de mis años niños con mis recuerdos y vivencias. No pude decir “no” a quien te lo pide con su sonrisa comprometedora. Y así ha salido el Pregón del año 2013.

Anteriormente, en el año 1978, el Ayuntamiento me propuso ser también el Pregonero de las Fiestas de San Roque, a través de mi cuñado Amalio y siendo Alcalde José Luis Prusén. La Reina de las Fiestas fue Pili Peña y sus Damas de Honor: Charo, Alicia, Rosy,  Dolores, Rosa Mary y Fuensanta. ¡Qué ramillete de bellezas!

Yo no me veía pregonero y animador pero acepté el marrón porque mi pueblo me tira; es una maravilla vivir aquí. Y no he faltado ni un solo año de los 50 que he estado fuera en acercarme por las fechas de Fiestas. Con la ayuda de los jóvenes Antonio García, hoy sacerdote, y Julián Martínez Jiménez, (los dos del Club Juvenil La Salle), iniciamos en el cine La Florida, los 5º Juegos Florales en honor de esas mujeres jóvenes y guapas relacionadas con las fuentes de riqueza de nuestro pueblo.

Yo pensaba que con este acto público en mi pueblo, ya estaba mi atrevimiento a tope, al 100%. Pues no. Fue en 2006 al celebrar los 50 años de la Coronación de la Virgen del Burgo. Se vio que merecía un recuerdo popular  aquel acto de 1956. La Cofradía de la Virgen con su Junta Directiva me propuso ser el Pregonero. Otra vez se juntaban miedo, respeto y agradecimiento, aquello de que “si Alfaro te da cobijo, te da su apellido, sus aires… tú no te puedes negar a cantar y ensalzar su nombre”. En esos años, con la exposición disfrutó el alcalde Tomás Martínez, amigo mío desde el colegio. Y el acto se tuvo en el salón del Ayuntamiento, en la Abadía.

Al llegar a ser centenarios nos unimos al grupo de los muchos centenarios alfareños. Nosotros somos los más jovencitos. Todavía vamos sin gayata y podemos llevar a chinchiricuernos a los bebés- centenarios que vienen detrás.

¿Qué son 100 años de La Salle en Alfaro en comparación de los:

  • 2.500 años de la Ibera Ilurcis? Sí, no se me ha escapado ningún cero.
  • 2.500 años.
  • 2.200 de la Graccurris romana de las Eras de San Martín?
  • 900 años del encuentro de los 4 Reyes firmando la paz?
  • 800 años de la conquista y refundación  de la ciudad por Alfonso VII?
  • 400 años de las Concepcionistas en Alfaro? En el mes de octubre celebraremos este acontecimiento
  • 350 años de ver San Miguel terminada?
  • 300 años de la iglesia del Burgo?
  • 250 años de la Abadía, actual Ayuntamiento?
  • 200 años del Palacio Remírez, casi abandonado, en la calle San Antón?
  • 107 del fallecimiento de San Ezequiel Moreno?
  • 103 del Casino que nos observa y engalana este cuadro escenario?

Con una Historia tan larga, centrando la peonza en los años que comentamos, ha habido figuras que han dejado huella en muchos de nosotros: los maestros nacionales D. Zacarías, D. Benedicto, Doña María; el H. Miguel que tiene un busto en el colegio y su nombre en una calle; el H. José Santiago, riojano de Villarroya, director desde los años 40 a los 60; antes el navarro H. Hegesipo en los años 20. Y más tarde, el H. Ignacio, recordado durante muchos años.

Los Franciscanos Padre Sebastián, Carlos y Florencio que influyeron en la actividad religiosa, social, musical, cultural, deportiva… Con el Padre Sebastián nació mi vocación de catequista. Cientos de niños acudíamos a la catequesis y al salón de juegos situado en el actual Carrefour.

El Instituto Gonzalo de Berceo desde su origen en 1953, trabajando en conexión con el colegio tuvo profesores y directores recordados: Antonino Burgos, Emilio Bustamante, Antonio Castillo, Jesús Palacios, Raúl Tejada, Pedro Fernández… hasta el actual Alejandro Delgado.

Nuestra cabeza y también nuestro corazón vuelan a las épocas que recordamos. Pero la vida tiene que pisar la actualidadLos hechos de entonces no es que sean mejor sino que son parte de nuestra historia doméstica y por ello se posan en nuestra existencia. Pedro Calvo (Peti en Alfaro) en el Pregón del año pasado dejó una frase apropiada: “Un pueblo sin memoria no es un pueblo. Vosotros, los mayores, sois nuestra memoria viva”.

Mucho influyó la escuela en el bienestar social y económico del Alfaro en los años que observamos: la Harinera, Azucarera, Navajas, GH, Gordejuela, Cocasa, Bodegas Palacios, Latorre, Amado hoy Ilurce, la Tonelería Magreñán, las tejerías Cuartero, Tarragona, Nueva Cerámica, sillerías, muebles… Orlando. Decenas de trabajadores con niños en edad escolar se trenzaban con los 100 años de La Salle.

De aquellos años, son cultura los grupos de baile y danza iniciados con Dorina Arbizu y que se mantienen hoy con Ana Peña.

Los grupos de teatro surgidos  alrededor del salón de La Salle recuerdan a Antonio Ruiz, Tere Martínez, Gabriel Madroñero, Merche García, Félix Soldevilla, Ascen Preciado, Amalio Beaumont, bajo la dirección de Antonio Ágreda.

Los Hermanos de La Salle desde el Fundador  San Juan Bautista de La Salle y firmemente convencido, siempre quiso que estuviésemos unidos a la Parroquia, a los sacerdotes, al Obispo, al Papa. A lo largo de los 100 años,  el colegio ha procurado tener mucha presencia en San Miguel y el Burgo, apoyando a todos los sacerdotes. Hoy nos toca la suerte de tener a D. Javier y a D. Tomás. Nuestra vida y trabajo está con vosotros. Yo soy uno de los muchos que aceptamos las puertas abiertas de la Parroquia y queremos ayudaros. Nuestro Papa Francisco ha resaltado la unión de clero y seglares sobre todo en su viaje a Brasil.

Por lo que a mí me toca, disfruto con mis grupos de padres de niños de Primera Comunión y el grupo de Biblia. Muchos estáis por ahí.

Gracias, alfareñas y alfareños por responder con vuestra presencia a la llamada del inicio de las Fiestas. Yo os miro con asombro desde la Lonja y resulta una estampa sin palabras ver esta imagen de conjunto.

Vosotros también tenéis el privilegio de disfrutar de este escenario de San Miguel, único en La Rioja y desde luego, para nosotros un símbolo con el que nos identificamos. Parte de esta imagen espléndida en este 10 de agosto nocturno de 2013 es nuestro Ilustre Ayuntamiento con Yoli Preciado como Alcaldesa y los Concejales que representáis a los ciudadanos,

Y sin olvidarnos del equipo técnico y material, de la Prensa escrita y de radio, que favorecen la escucha y visión de estos actos, GRACIAS a todos. Con una mirada afectuosa, si me lo permitís, apreciados alfareños,  hacia mi familia, hermanos, cuñados y sobrinos que aguantan (sobre todo los pequeños) a que acabe el rollazo de su tío.

¡Alfaro y alfareños! Ante estas próximas Fiestas patronales, os deseo felices días y años que inician un II Centenario con la prosperidad y felicidad que dan la familia, los amigos, el trabajo. Sí, la familia, los amigos, el trabajo. Familias con niños y jóvenes que corretean por este II Centenario y de ellos y de nosotros depende que sigan construyendo el Alfaro soñado, casi perfecto y que nosotros vamos disfrutando.

¡Viva Alfaro!

¡Vivan los alfareños y alfareñas!

¡Viva nuestro Alfaro futuro con sus niños y jóvenes!

¡Vivan nuestros Patronos San Roque y San Ezequiel!

Juan Manuel Martínez Rosell

Pregón de Fiestas de San Roque y San Ezequiel

Alfaro 2013

 

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