Fiestas y costumbres de Alfaro

Alfaro celebra sus fiestas patronales de San Roque el día 16 de agosto. En toda la ribera navarra y riojana existe una gran afición a los bravos encierros. Es el plato fuerte de las fiestas populares y entrañables. En toda La Rioja no existe localidad en que los encierros de reses bravas tengan tanto atractivo como en nuestro pueblo. Son numerosos los forasteros que se suman a la fiesta. Ya de niños se vive en Alfaro la afición y el entusiasmo de los encierros. Todos los días de la semana sanroqueña viven el riesgo de correr con los astados.

San Roque es un grito continuo del gusto torero. Después del sofocón, las esperas y los cohetes tranquilizadores, el pueblo entero sigue echando ambiente a la fiesta taurina. En la arena, los mozos disfrutan con las vaquillas. En los tendidos, las peñas, los niños y aficionados en general pasan rápidamente de la risa al susto, del canto al grito y de una alegría a otra mayor. La prueba de vaquillas está íntimamente unida al encierro.

La feria alfareña es un espectáculo apetitoso para los aficionados taurinos de las localidades vecinas. La Popular Taurina es una sociedad alfareña que se esmera cada año en sobrepasar el éxito anterior en los carteles y sobre la arena. Todas las grandes figuras han actuado ante nuestros aficionados. Y desde 1925, fecha de inauguración de la plaza de toros, se han celebrado muchos festivales. Alfaro, San Roque y el festival taurino van unidos.

El fervor popular de las fiestas de agosto tiene su pórtico en el desfile de carrozas, que viene celebrándose cada año con mucho éxito e ilusión. Las peñas de jóvenes trabajan para dar buen sabor a las gentes. Son ellas quienes eligen a la Reina y sus Damas de honor de nuestras fiestas. La juventud sabe elegir bien. Grandes y pequeños, hombres y mujeres, se ven identificados en ese símbolo de servicio, admiración y alegría que suponen las carrozas y sus jóvenes protagonistas.

Los programas de festejos se procura que sean extensos en gustos e intensos en preparación y calidad. Una comisión integrada por representantes del Ayuntamiento y la juventud sueñan con preparar a las gentes de su pueblo lo mejor. Lo van consiguiendo. En la diapositiva, un ejemplo de los muchos concursos de estos días: moto-cross, natación, ciclismo en todas sus modalidades, cucaña, ginkana, bebida de vino, jotas...

Viviendo ya desde niños la alegría sanroqueña, Alfaro y sus fiestas se llevan en la sangre. La comisión organizadora ve en los niños y chicos un objetivo claro. Para ellos van dirigido exclusivamente, además de muchos concursos ya señalados, las marionetas, los fuegos artificiales, desfile infantil de modelos y la presencia diaria de los gigantes y cabezudos. Las crónicas dicen que el gigante rey es el retrato de nuestro gran mecenas Alfonso VII, que gobernó Castilla de 1126 a 1157. El trío real y los dos cabezudos arrastran alegría por las calles en estos días especiales de bullicio alfareño.

Las fiestas de San Roque organizadas por todos a través de sus jóvenes son para todos. Las calles viven con la masa que se junta en una armonía sana. Las peñas de chicos y chicas llevan gran peso de la fiesta diaria. Y al frente del pueblo van en el salto y en el baile. Nuestras fiestas son entrañables. Ya es una costumbre que orgullosamente sabe defender el pueblo que en Alfaro sus gentes reparten simpatía, nobleza y amabilidad a todos los que de una forma u otra se suman al ruido de la charanga y obedecen así al ritmo de la sangre.

San Roque es el patrón de Alfaro. La fiesta religiosa se celebra todos los años el 16 de agosto con Misa y Procesión solemnes. El pueblo también asiste en número grande. El mayordomo de la cofradía preside el cortejo religioso. Además de San Roque, en Alfaro existen otras cofradías: San Antón, Santa Ana, San Cristóbal, Santos Felipe y Santiago y otras. Después de la función y procesión, el mayordomo de turno invita a sus cofrades a unas pastas y copas. La imagen la conservará todo el año en su casa.

Además de sus fiestas de agosto, Alfaro recuerda y vive hechos y tradiciones. Entre los acontecimientos religiosos de primer orden está la Beatificación del Padre Ezequiel. Ezequiel Moreno nacido en Alfaro el 9 de abril de 1848 en una casa de la actual calle Adriano VI, fue obispo agustino en Colombia. Pasó sus primeros años en nuestro pueblo y estudiante en Monteagudo y Marcilla. Murió el 19 de agosto de 1906. Sus restos se veneran en Monteagudo. Fue beatificado el 1 de noviembre de 1975 por el papa Pablo VI. Desde agosto de 1976 su imagen se pasea con la de San Roque en nuestras fiestas.

Don Mariano Cuartero como alcalde de la ciudad y su esposa, señora Rosario Lapeña, presidieron la comitiva alfareña en Roma. En la diapositiva, haciendo la ofrenda en la ceremonia de Beatificación. El Papa tenía ante sí, como dijeron las crónicas, un alcalde, una mantilla, un cáliz y tres jarras de vino traídas de La Rioja, jardín de España, tierra bendecida por Dios.

Alrededor de 60 alfareños estuvieron alegrándose en Roma al ver a su paisano aclamado Beato por la Iglesia. Las autoridades religiosas y civiles de la provincia se unieron a Alfaro en esta fiesta.

Otra fiesta importante es el Día de la Virgen del Burgo. Se celebra el 8 de septiembre. La Patrona de Alfaro es honrada con devoción, además de la novena, en la Aurora cantada en la madrugada de la fiesta con asistentes jóvenes en su mayoría, en la Misa y procesión del festivo. Muchas niñas reciben en su bautismo el nombre de María del Burgo como nuestra Virgen.

Y es que siempre Alfaro ha considerado a Santa María del Burgo como su Patrona. El día 8 de septiembre de 1856, en la plaza de España y con el escenario de la iglesia de San Miguel, se tuvo la Coronación canónica de la Virgen. Con un sol espléndido, se concentró todo Alfaro en la plaza. Don Abilio del Campo, obispo de Calahorra, y numerosas autoridades civiles y religiosas estaban presentes. Actuaron como padrinos de la ceremonia, el ministro de la Vivienda señor Arrese y su esposa.

Aunque el fervor popular se muestra cada vez más reacio a salir a la calle, en determinadas fiestas, el Patrón y la Patrona de Alfaro, santos relacionados con instituciones alfareñas, el público confiesa en alto su fe. En la imagen, la procesión de San Juan Bautista de La Salle, donde alumnos, padres, profesores y antiguos alumnos piden y agradecen al espíritu del santo.

Otra tradición arraigada es el Jueves de Lardero. Una tarde típica en nuestro pueblo. Niños, padres y bastantes eventuales se suman al goce del sol y juegos infantiles en la Plana y el Castillo. Todos comen su “culeca” al aire libre o en casa. La culeca es el bocado típico del día: pan, chorizo y huevo en lo esencial. Se celebra el jueves anterior al miércoles de ceniza. Su sentido es religioso: ante la cuaresma pueden los fieles comer sin medir la calidad y la grasa de los alimentos. Se celebra en jueves por ser éste el día de vacación escolar antes de la Ley de Educación de 1970. En Castilla se llama Jueves de Todos.
La romería a la ermita de la Virgen del Pilar, situada en la carretera de Logroño, se remonta a muchos años en Alfaro. Es probable que su devoción sea tan antigua como la de los propios zaragozanos. Todo el valle del Ebro se distingue por esta devoción a la Pilarica. Hace años, la romería duraba todo el día. La amistad se derrocha. Fruta típica para este día es la granada, llamada milgrana en nuestro pueblo. Gonzalo de Berceo la llamó así.

En la diapositiva, una costumbre típica de la noche del día 16 de enero. Por barrios, la gente pequeña y mayor trae leña para la hoguera. Se asan patatas, se come de todo y se pasa la bota. Son signos de amistad entre los vecinos. Su sentido cristiano se aprecia; los campesinos y ganaderos piden a San Antón la protección de los animales. El fuego que encienden limpia y purifica contra posibles enfermedades. En el Valle del Ebro se tiene esta costumbre en esta fecha.

Hace diez años desapareció de nuestras costumbres y tradiciones populares, la Quema del Judas. Aunque en la Pascua de 1978 ha renacido levemente. Basado en un sentido religioso de alegría con el resucitado en la mañana de Pascua, el pueblo quemaba en medio de petardos y cohetes y en distintas calles del recinto, la figura del Judas y la Judesa. La alegría, la amistad y la típica tortilla con chorizo adornaban el bullicio del espectáculo. Cuando en la vida de los pueblos y sus gentes, va surgiendo un gran respeto a las costumbres populares y a su historia, es una pena que en Alfaro se pierdan elementos tradicionales como éste, por otra parte inexistentes en otras localidades.

En la gastronomía riojana, se señala el calderillo como el plato alfareño. Los ranchos tienen diversos gustos y matices de colores. El hombre alfareño suele ser más especialista que la mujer. El rancho es un plato único. La base es la patata cocida, los caracoles y la carne. Alrededor del calderillo y en el campo, cuadrillas de amigos o de familias comen de la misma sartén.

El mercadillo tiene su origen en la época árabe. Detrás del actual Ayuntamiento estaba la calle Alfolies que significa calle de tiendas. El mercadillo de Alfaro desde antiguo fue famoso. En la historia medieval, tres ciudades estaban exentas de impuestos reales: Medina del Campo, Medina del Pomar y Alfaro. Hoy al mercadillo alfareño, como vemos en la imagen, vienen comerciantes de los pueblos cercanos. Estas estampas se repiten en muchas ciudades españolas.